
La pandemia de Covid-19 provocó una convulsión generalizada de nuestros escenarios habituales, con consecuencias y reformulaciones que aún se harán sentir por un tiempo. Hubo reflejos en la economía, en las relaciones sociales, en los valores y en nuestras aspiraciones. En medio de tantos cambios, una de las grandes sorpresas ha sido el cuestionamiento de la gente común en cuanto al enfoque científico sobre las graves consecuencias de la situación sobre la salud pública. La ignorancia y la manipulación enfocada a otras prioridades que no tienen nada que ver con la vida humana, han llevado a muchas personas – con o sin los conocimientos necesarios – a cuestionar el edificio de la ciencia, a cegar las evidencias, a no ver lo obvio. Lo que se vio, no obstante, fue como la pesquisa científica actuaba con valor y rapidez, lo que llevó a que sobrevivieran millones de personas. Y también se pude ver como, en dirección contraria, la negación de esos hechos como factor determinante para millares de muertes que podrían haber sido (fácilmente) evitadas. Negar la ciencia, muchas veces excede el mero oscurantismo y adquiere un tono irresponsable y criminal.
Vemos, perplejos, como se intensifica la desinformación en medio a la información, como se disemina la pereza de pensar al mismo tiempo en que se valoriza una conciencia mínimamente crítica. Noticias falsas, narrativas exhaustivamente repisadas hasta que se transforman en pseudoverdades, manipulación de la conciencia, desvalorización del pensamiento crítico, son un campo fértil no sólo para que muchos mantengan su propia ignorancia, con caradurismo y convicción, pero principalmente para manipulear a la opinión pública. Se paga un precio por eso, a veces con la vida.
En base a ese foco en la importancia de la ciencia y la investigación, tanto en general como en aspectos específicos veterinarios, decidimos rehabilitar en 2022 el Premio al Mejor Artículo Científico. Con el apoyo de grandes amigos del sector, el objetivo es incentivar a los autores (investigadores y orientadores), estimulando así también a los lectores con artículos de calidad que contribuyan para su calidad profesional, en beneficio de todos.
Estos tiempos nos hacen revalorar la importancia de una formación amplia, buscando entender el mundo a partir de la pesquisa y la validación científicas, del reconocimiento del valor de la educación continua y de la dedicación al conocimiento..
Que en 2022, año del tigre – de dinamismo y vitalidad – la vida, la ciencia, las oportunidades, la sabiduría y todo lo que existe de bueno puedan prosperar, y que todos podamos sentirnos cada vez más gratos y felices. Que en este año que se anuncia hagamos crecer la esperanza de que todos los cuestionamientos dictados por la ignorancia terminen sirviendo para eliminar esos velos que cubren los ojos, para valorar cada vez más la disposición de aprender con humildad y dedicación.
Maria Angela Sanches Fessel
Editora
Parte integrante de la revista Clínica Veterinaria, Año XXVII, n. 156, enero/febrero, 2022
Acceda al contenido completo de la edición!